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♣...Gata de Christal...♣

Monday, 01 August 2005

El concierto de Ismael...buff!!...de la ossstia!!... Empezó una hora tarde, la organización fatal. Cuatro o cinco horas de pie, hasta las 4 de la mañana más o menos, pero mereció la pena. El hombre tranquilo fue un auténtico coñazo. Pablo Carbonel todo un maestro, animó a la gente, no dejaba que el público se apagara... Algunos tíos intentándose aprovechar de mi amiga y de mí ya que éramos las más jovencillas de aquellos lares...Aute me decepcionó bastante, pasó un poquito del público y canto canciones desconocidas para todos, por lo que no había mucha participación de la gente que digamos. También me decepcionó que Ismael no cantase con Aute "ya ves" pero en fin... por lo demás Ismael correcto como siempre en sus palabras, respetuoso, simpático, a pesar de las horas y del cansacio que se notaba entre el público. Aquí hay una pequeña foto que se ve fatal  del concierto en Campillos, que eso también es lo que tiene tela porque a parte de la hora a la que acabó teníamos que volver desde el pueblo a Málaga capital. Aunque la foto tenga mala calidad... me hace ilusión porque al agrandarla parece que está mirando a la cámara O.O Pero eso, que por el resto todo de vicio, mucho cachondeo y buen rollo [y la compañía y el regalo de mi Angie, que la quiero un montón] . Yo me voy de viaje, el día 23 volveré. Aquí dejo un texto mío bastante largo que escribí el domingo. Un saludo a quien lea esto y un buenísimo verano para todos :]

 

La nada descansa, absorta, sobre la lámina de mis párpados

 

 

 

y todos los sueños escritos,

 

 

 

todas las palabras recurrentes,

 

 

 

todas las pesadillas envejecidas y las caligrafías de nuestras sienes,

 

 

 

todas las alas cortadas que sobre el techo del cielo mueren,

 

 

 

todas las miradas que, al no encontrarse, palidecen...

 

 

 

Todos los suspiros,

 

 

 

todos los sorbos de melancolía,

 

 

 

todo el tiempo quemado,

 

 

 

todas las avenidas por las que camino con la nada de la mano,

 

 

 

todos los testigos de aquello que nunca sucedió

 

 

 

bucean sobre el horizonte.

 

 

 

 

 

 

Todos los gritos de las casas (y los corazones) abandonados,

 

 

 

todas las sombras intentando ascender a oscuridad peldaño a peldaño,

 

 

 

toda la efervescencia de los soles que no alcanzamos,

 

 

 

todas las princesas que reinan en las ruinas de su palacio,

 

 

 

todas las huidas que nunca planeamos,

 

 

 

todas las fronteras que se trazaron demasiado temprano,

 

 

 

todas las farolas celosas de no poder seguir nuestro rastro

 

 

 

y ser, tan sólo, confidentes de los locos y borrachos.

 

 

 

Todo bucea sobre el horizonte.

 

 

 

 

 

 

Toda la ciudad parece mirarme

 

 

 

a través de los ojos de la vida.

 

 

 

Una perla asoma entre tus labios

 

 

 

y algunos lo hacen llamar sonrisa.

 

 

 

 

 

 

Y la fugacidad de todos los momentos bonitos, ya vividos,

 

 

 

deslumbran la penumbra de mi habitación

 

 

 

y, de esa luz,

 

 

 

de la huella de los deseos que algún día tocarán el cielo,

 

 

 

del paraíso oculto que los demonios nos traen del infierno,

 

 

 

de la niña escondida bajo el colchón que finalmente acabó creciendo...

 

 

 

con todo eso, dibujo un charco de estrellas entre mis sábanas

 

 

 

donde yo mojo los pies cuando el frío de mis anhelos

 

 

 

no congela mis entrañas.

 

 

 

 

 

 

Y arden, mira cómo arden mis deseos

 

 

 

mientras que toda la pasión desbordada se desata entre mis dedos

 

 

 

y, de esta pasión, nace un poema inseguro e indefenso.

 

 

 

 

 

 

Me abrazo fuerte a la realidad

 

 

 

y busco un milagro que, a veces,

 

 

 

es lo mismo que buscarle cinco patas a un perro,

 

 

 

o pedirle al olvido un gran recuerdo,

 

 

 

o negarle a tu amor el universo o... qué demonios,

 

 

 

qué se yo,

 

 

 

a que es imposible, me refiero.

 

 

 

Siento que ya tengo ampollas de tanto caminar descalza por el cielo.

 

 

 

 

 

 

Y yo también descanso sobre una constelación de versos

 

 

 

y las sílabas, arropándose unas a otras,

 

 

 

decoran mi almohada y mi techo

 

 

 

y yo no sé si esto es sentir demasiado

 

 

 

o de demasiado sentir ya nada siento.

 

 

 

 

 

 

Y juego con las enciclopedias

 

 

 

para intercambiar los jamás por quizases

 

 

 

y le arranco a la marea una ola

 

 

 

para que no suba el oleaje.

 

 

 

Y si te rindes por el pasado

 

 

 

será porque nunca te has parado

 

 

 

a mirar lo que quizás te pase.

 

 

 

"No te rindas, nada con fuerza;

 

 

 

desafía al oleaje".

 

 

 

 

 

 

Y miro a las criaturas

 

 

 

que huyen en un vagón de soledades

 

 

 

y que hacen que los latidos del corazón

 

 

 

se convierten en algo palpable.

 

 

 

Criaturas que hacen que las noches sean eternas y memorables

 

 

 

y que el alma tambalee antes de que el alba nos reclame.

 

 

 

 

 

 

Y para posar todo lo hermoso

 

 

 

dentro de una misma espiral,

 

 

 

bajo la misma memoria,

 

 

 

tras un mismo firmamento,

 

 

 

le prendo fuego a las lágrimas

 

 

 

y dejo que ardan con ellas los malos recuerdos...

 

 

 

y me arrastro tras una corriente circular

 

 

 

que lleva a mi cuerpo al centro del universo.

 

 

 

Y allí observo mi vida

 

 

 

cada vez que coloco un espejo ante mis ojos despiertos.

 

 

 

Y todas las fantasías estallan al unísono

 

 

 

bajo un mismo crepúsculo de silencios.

 

 

 

 

 

 

Y cuelgo de los colmillos de la noche una palabra de adiós,

 

 

 

mientras cabalgo entre futuro y presente

 

 

 

para no tomar una decisión.

 

 

 

Y miro al suelo y todo el llanto de los planetas

 

 

 

cae hacia la Tierra disfrazado de ladrón.

 

 

 

 

 

 

Y será que no puedo dejar de escribir

 

 

 

por miedo a la rendición,

 

 

 

a que las frases que crean vida

 

 

 

la ahoguen sentándola en un sillón.

 

 

 

Y le engancho un cascabel a mi inocencia

 

 

 

para que le mande un aviso a mi consciencia

 

 

 

de todos los temores que se amontonan en el cajón.

 

 

 

Mis sueños se dan una ducha

 

 

 

y para que no cojan frío se visten con un albornoz.

 

 

 

 

 

 

Y, entonces, mi cuerpo se convierte en un mero almacén

 

 

 

donde reposan todas las vivencias de aquello que he sido, soy y seré.

 

 

 

Y dicen que la fórmula para no perder la fe

 

 

 

es llamar a aquello que deseas, "aquello que conseguiré".

 

 

 

 

 

 

Y tras el cristal,

 

 

 

la noche atropella todas las aceras

 

 

 

y yo, que la observo,

 

 

 

clavo un pedazo de ella en mis caderas.

 

 

 

Tras el cristal se funde la esencia de la vida

 

 

 

con la esencia de la existencia

 

 

 

y dicen que todo anda bien...

 

 

 

y yo les digo que aparentar

 

 

 

no es lo mismo que ser.

 

 

 

 

 

 

Estoy a salvo de querer remover momentos

 

 

 

en una taza de café

 

 

 

o de fumar cigarrillos de nubes

 

 

 

mientras miro la lluvia caer.

 

 

 

Será porque visito la última página

 

 

 

de un libro que no comencé a leer.

 

 

 

Será que se desgastan las palabras

 

 

 

o mis ganas de querer postrarlas en un papel.

 

 

 

La nada llama a mi puerta,

 

 

 

déjame que la atienda,

 

 

 

volveré.

 

 

 

 

 

 

No acaricio la nada,

 

 

 

no la toco,

 

 

 

no la palpo,

 

 

 

no la beso,

 

 

 

pero ella siempre está allí

 

 

 

impecable,

 

 

 

astuta,

 

 

 

sin rastro,

 

 

 

sin respeto.

 

 

 

La conozco tan bien y ni siquiera la veo.

 

 

 

No es nada y, a veces, lo llena todo.

 

 

 

La nada. La nada y su reflejo.

 

 

 

 

posted by: destiny at 20:25 | link | comments |

 

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