
Necesito los pequeños detalles, son el reflejo de cada uno de nosotros. Es lo que echo de menos constantemente. Por eso no se puede reemplazar a nadie, porque todos estamos hechos de pequeños y preciosos detalles [...Antes del amanecer]

Sleep, don't weep, my sweet love
Your face is all wet 'cause our days were rough
So do what you must do to fill that hole
Wear another shoe to comfort the soul
Those times that I was broke, and you stood strong
I think I found a place where I feel I will...
Sleep, don't weep, my sweet love
My face is all wet 'cause my day was rough
So do what you must do to find yourself
Wear another shoe, paint my shelf
Those times that I was broke, and you stood strong
I hope I find a place where I feel I belong
Dime qué hay más allá,
más allá de esta orilla,
dime si hay algo más…
Huellas en la arena
y la sinfonía siempre muere,
muere siempre sobre el mar…
El mar da paso a la estrofa,
a las notas marchitas,
olas que deshojan
las canciones escondidas.
Acurrucas los recuerdos contra el pecho
como un perro abandonado
que busca cobijo en una noche de lluvia,
y el barro amontonándose en la puerta,
los pies manchados,
las farolas muertas
agolpándose
y amarrándose,
mordiendo la tormenta,
arrojándose al vacío
Las calles son de cristal,
sus entrañas crujen a medianoche,
tiemblan los mapas,
los caminos marcados,
todos los atajos conducen
hacia el mismo lugar
Estrechas entre tus brazos
todos los silencios que quizás
no debieron serlo,
los paréntesis
abriéndose y cerrándose,
¿los oyes susurrar?
Retumban en los portales
de la realidad.
Acuchillas las puertas del cielo…
Quieres creer que aún no se cerraron
pero ahora, tan solo un cuadro mal pintado
es el firmamento
y cascabeles rugen
de ese tapiz celeste
que está clavado en mi techo.
La metamorfosis del alba
encierra consigo un sueño,
mariposas que bajo las alas
siempre esconden los secretos.
Triste lenguaje que un marinero
dejó grabado en el cielo.
Sombras de una ciudad furtiva
que oscilan en las líneas
de la memoria dormida,
dulce nana que balancea el silencio
sobre la cuna de la vida.
Dime qué hay más allá,
más allá de esta orilla;
dime si hay algo más...
las cenizas esparcidas
de un anciano deseo,
la soledad del guerrero
que ve su puerto a lo lejos.
Costuras que se cosen en la boca,
las manos sujetando el mundo,
y el mundo atándose al pecho
tiempo tartamudo,
sordo y ciego de sueños.
Hay algo que grita por salir hacia fuera,
que quiere hacerse paso
entre los alfileres de la piel,
y ahí están, feroces,
las agujas de algún eco
clavándose en la sien,
se desangran las promesas
de las venas que recorren el papel.
Una voz que grita al otro lado del espejo,
que quiere atravesarlo,
romperlo,
y dejar de ser
un reflejo
para simplemente ser…
ser,
ser,
ser y sentir,
existir.
Yo te estaba esperando.
Más allá del invierno, en el cincuenta y ocho,
de la letra sin pulso y el verano
de mi primera carta,
por los pasillos lentos y el examen,
a través de los libros, de las tardes de fútbol,
de la flor que no quiso convertirse en almohada,
más allá del muchacho obligado a la luna,
por debajo de todo lo que amé,
yo te estaba esperando.
Yo te estoy esperando.
Por detrás de las noches y las calles,
de las hojas pisadas
y de las obras públicas
y de los comentarios de la gente,
por encima de todo lo que soy,
de algunos restaurantes a los que ya no vamos,
con más prisa que el tiempo que me huye,
más cerca de la luz y de la tierra,
yo te estoy esperando.
Y seguiré esperando.
Como los amarillos del otoño,
todavía palabra de amor ante el silencio,
cuando la piel se apague,
cuando el amor se abrace con la muerte
y se pongan mas serias nuestras fotografías,
sobre el acantilado del recuerdo,
después que mi memoria se convierta en arena,
por detrás de la última mentira,
yo seguiré esperando.
[G. Montero]
Porque miro hacia adentro
Y antes veía muchas cosas,
Veía los sueños dibujándose entre las venas,
Trazando cientos de caminos distintos
Y ahora ni siquiera sé
Cómo agarrar las palabras
Y las cojo con torpeza
Como si nacieran por primera vez,
No sé acariciarlas,
He olvidado cómo hacerlo…
Cómo volver a ser yo.
Tal y como era,
Tal y como soy.
Déjame un espacio
Entre frase y frase
Entre coma y coma
Para dibujarme,
Para respirar,
Para tomar el aire y aprender de nuevo a bucear
Entre palabras…
Está solo. Para seguir camino
se muestra despegado de las cosas.
No lleva provisiones.
Cuando pasan los días
y al final de la tarde piensa en lo sucedido,
tan sólo le conmueve
ese acierto imprevisto
del que pudo vivir la propia vida
en el seguro azar de su conciencia,
así, naturalmente, sin deudas ni banderas.
Una vez dijo amor.
Se poblaron sus labios de ceniza.
Dijo también mañana
con los ojos negados al presente
y sólo tuvo sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo,
un camino de nubes.
Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.
De todo se hace cargo, de nada se convence.
Sus huellas tienen hoy la quemadura
de los sueños vacíos.
No quiere renunciar. Para seguir camino
acepta que la vida se refugie
en una habitación que no es la suya.
La luz se queda siempre detrás de una ventana.
Al otro lado de la puerta
suele escuchar los pasos de la noche.
Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo.
[Tiempo de habitaciones separadas. Luis García Montero]
*L a b e l l e z a d e l o m á s s i m p l e... http://www.youtube.com/watch?v=LLTbLaSfJRY
Mo'nonymous on 'Ella se pinta...
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